
China y EE.UU. se odian. Su dinero duerme en la misma isla
Pocos relatos contemporáneos ilustran con tanta nitidez el desfase entre el discurso público y la mecánica real del poder financiero como el de los paraísos fiscales. Desde la crisis de 2008, gobiernos, organismos multilaterales y opinión pública coincidieron en una promesa que parecía irrenunciable: clausurar la era de la opacidad, devolver la riqueza al perímetro fiscal de los Estados, restablecer un mínimo de simetría entre el ciudadano y el gran...














