La ciudad de Nueva York rindió un tributo solemne, emotivo y profundamente simbólico a Willie Colón, una de las figuras más influyentes de la salsa contemporánea, cuyo legado artístico, cultural y social marcó a varias generaciones dentro y fuera del mundo latino.
El legendario trombonista, compositor, arreglista y cantante fue despedido con una misa fúnebre en la majestuosa Catedral de San Patricio, en Manhattan, donde familiares, amistades, admiradores y exponentes de la música se congregaron para honrar la memoria de un creador irrepetible.
La ceremonia, celebrada en español e inglés y transmitida en directo, estuvo cargada de momentos conmovedores, testimonios familiares y una atmósfera de reverencia hacia quien convirtió la salsa en crónica urbana, identidad colectiva y vehículo de conciencia social.
Nacido en el Bronx de padres puertorriqueños, Colón dejó una huella indeleble con más de 40 álbumes, millones de copias vendidas y colaboraciones históricas con grandes nombres de la música latina.
Su obra fusionó salsa, jazz y rock con ritmos afrocaribeños y brasileños, ampliando los márgenes del género. Más allá del escenario, también destacó como activista comunitario y figura comprometida con las luchas civiles, consolidando una trayectoria tan monumental como humana.
