[VIDEO] En esta entrega diseccionamos, sin anestesia y con la severidad que impone el momento, el terremoto institucional que golpea a la República Dominicana. Según el Ministerio Público, en SeNaSa habría operado un andamiaje prolongado para drenar recursos públicos mediante contratos irregulares, sobrefacturación, pagos inflados y servicios sin respaldo, amparados por redes internas de protección.
No se trata de un tropiezo administrativo: es un colapso del Estado en el núcleo más sensible, la salud pública. Porque cada peso desviado no es cifra abstracta; es una quimioterapia que no llegó, un diagnóstico aplazado, una medicina ausente, una sala de espera saturada y una respuesta vacía.
Aquí la corrupción trasciende lo técnico y se convierte en crueldad institucional, en una afrenta moral. Y la pregunta irrumpe, inevitable: ¿quién gobernaba mientras el sistema se desangraba? La justicia penal seguirá su curso, pero la responsabilidad política no se negocia: se asume.
