[VIDEO] En este análisis implacable y sin concesiones, Edgar Marcano disecciona el acto deliberado que trasciende la mera controversia: la difusión, desde el vértice del poder ejecutivo, de un contenido que degrada simbólicamente a Barack y Michelle Obama mediante representaciones ancestrales de deshumanización.
Lo expuesto durante doce horas en la cuenta oficial —sin retractación inmediata, con miles de adhesiones y una excusa ulterior tan endeble como insultante— no constituye un lapsus fortuito ni una provocación ingenua, sino una elocuente manifestación del desprecio institucionalizado.
Este episodio, respaldado por un silencio calculado y una respuesta que tilda de “falsa indignación” cualquier reproche, revela una estrategia más profunda: la reactivación de tropos coloniales para consolidar lealtades en una base que decodifica sin ambages tales códigos.
Ante la condena bipartidista —incluida la vehemente de figuras republicanas como Tim Scott— y la subsiguiente eliminación tardía, emerge una advertencia inequívoca: el poder, cuando se radicaliza, no recurre al error, sino al símbolo para perpetuar jerarquías y erosionar la dignidad humana.
Un testimonio ineludible sobre cómo el cinismo se normaliza en las altas esferas.
